jueves, 30 de mayo de 2013

Ha Muerto

En los tiempos que vivimos, y con vistas parciales sin mucho enfoque, pareciera que la juventud ha muerto. Me resulta doloroso decirlo, porque es falso y lo utilizo más que nada como idea de marketing (ja, ja, ja, perdón por la osadía), pero si se atiene una a las férulas televisivas, a la superficialidad del entorno (actos culturales, poder político, etcétera) o la vorágine económica habría que darlo por cierto. Entiendo que una sociedad es joven y dinámica cuando son los jóvenes quienes critican y promueven cambios, cuando se revuelven las vísceras para denostar lo que no está bien o puede mejorarse con claridad; y eso creo que es justamente lo que ahora no pasa. El agostamiento de la cosa económica que nos han dejado las generaciones pasadas (estas últimas décadas), y la ruina política, nos tienen completamente desencantados, desilusionados..., y hasta acobardados en la esquina (como niños castigados). O simplemente callados, sin entrar siquiera en el juego de la partida. Pero claro, eso tiene sus problemillas, pues se trata del juego de nuestra vida, en nuestro tablero y con nuestras piezas: pues si no las movemos nosotros otros las moverán, y eso es lo que hacen. A fin de cuentas es el escenario de nuestra existencia, querámoslo o no. El aire gaseoso y nauseabundo ambiente (aire irrespirable) que nos han dejado nos ha contaminado de tal manera que nos encontramos noqueados y sin gana alguna de participar en nada, de ser simplemente muebles o de querer ignorar la auténtica verdad. Este triste panorama invade casi todas las perspectivas económicas, políticas y culturales donde la juventud debiera (debiéramos) estar presente con un protagonismo de altura. Desgraciadamente miras a uno y otro lado y solo observas vejestorios controlando y manipulando el cotarro (que es nuestra vida), haciendo y deshaciendo a su antojo sin el mínimo recato. Los jóvenes exultantes que somos (o debiéramos serlo), de fuerza y vitalidad, energía e ilusión, nos ocultamos como si fuéramos prescindibles y pudiera funcionar la máquina sin nosotros hacia el futuro. Me da pena ver a mis amigas y amigos acoquinados bajo nuestras empresas, ingenierías y arquitecturas, titulaciones brillantísimas y con los arrestos por tierra. Pero qué es esto, ¿cómo podemos encontrarnos en estas condiciones los más formados de la Historia?, ¿cómo podemos dejar que otros nos arrollen en la gobernanza de nuestros pueblos y ciudades? ¿cómo es posible que no seamos capaces de promover la Cultura que hemos adquirido por encima de la de nuestros padres? Tal vez seamos simplemente un producto defectuoso de la maquinaria. Tal vez sea falso lo que hemos conseguido y no valga nada, o sea simplemente una careta vistosa de la simple realidad. No quisiera pensar que eso sea cierto y me niego en rotundo a que los jóvenes nos dejemos avasallar de esta manera. Tal vez nos haga falta algo de chispa..., y ¡cataplún!, emerjamos de la sombra y demostremos que la vida se construye con los ladrillos nuevos. Seguro que el edificio es más sólido, limpio y hermoso. Al menos eso pienso yo.

QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES

QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES
Vista Parcial de la Manifestación en la Estación de Villanueva