martes, 24 de junio de 2008

La Cencerrada de San Juan en Pozoblanco

No hay en el orbe mediterráneo noche más festera que la de San Juan Bautisma. Y no es para menos. La llegada del solsticio de verano enerva los espíritus desde la antigüedad, como algo cósmico entre el hombre y la tierra, y desde los ancestros más lejanos se celebran en la noche los rituales del agua, el fuego y la tierra. La noche más corta del año (salvando el rigor científico, pues es la del 20 al 21) deja estelas de renovación en nuestro cuerpo y nuestra mente. Fiesta y cansancio hasta la estenuación para muchos, pero también ese prurito cierto para todos de quemar asperezas y rencores, maleficios y malos rollos. La Naturaleza siempre enseñando..., y la Iglesia Católica siempre aprendiendo y utilizando habilmente las circustancias: no en vano se apropió una vez más de este rito paganizante, integrándolo con su ciclo litúrgico, cumpliéndose seis meses después de la Natividad (20-21 de Diciembre). Felicidades a todos los Juanes y Juanas, que en el día de su onomástica tienen la suerte de cumplir con la tradición más ancestral del hombre, y consciente o inconscientemente perpetúan las relaciones cósmicas con el universo mismo. En Pozoblanco, ahí al lado, se celebra en la madrugada (que hoy no la he escuchado) la cencerrada con la chiquillada, que desgraciadamente se va perdiendo de forma grave, y simplemente se sostiene algunos años con la aquiescencia de algún voluntarioso, como D. Juan Moreno, que sin embargo hace que prevalezca una tradición bonita y cargada también de esencias históricas; no solamente festivas, sino económicas, políticas y culturales. Hoy día se han perdido muchos de los rituales que la celebración llevaba consigo, aunque algunos de ellos aún los tengo en la memoria. Esta mañana me ha despertado en mi pueblo un cencerro arrastrado por un coche, y sin querer el pecho se me ha hinchado como a una niña. Lástima que esta tradición no se revitalice con mayor brío, porque de verdad merece la pena. La decadencia de estos rituales tiene mucho que ver con este carácter urbanita que se ha apropiado de Pozoblanco, pues no en vano la terciarización económica ejerce su imperio; y el campo y la naturaleza queda ya dentro de la esfera del ocio y la diversión. Algún día se recuperará San Juan, pero eso sí, ya sin las esencias de los hombres y mujeres de la Tierra, los que aún miramos al cielo por la mañana como instrumento regulador de nuestra existencia.

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