sábado, 19 de julio de 2008

Premios Encina de Los Pedroches

Hace ya varias semanas que se entregaron los Premios Encina de Los Pedroches, y cabría hacer sobre ello algunos comentarios. Primeramente dar la enhorabuena a los premiados, que deben disfrutar de ese cumplimiento por parte de la comarca, que les ha concedido ese galardón. Dicho esto, rápidamente hay que poner sobre la mesa algunas cuestiones de suma importancia, y que a mi entender deben de considerarse muy seriamente: creo que está bastante claro a estas alturas, y es vox populi , que existe un descontento bastante generalizado respecto a estos premios; no solamente a nivel político de ciertos grupos (como se pone de manifiesto en la presente edición), sino por parte de los vecinos de Los Pedroches, de las instituciones e incluso de miembros que participan directa o indirectamente de alguna manera en todo este tinglado. Los males que se le achacan son muchos y muy diversos, desde el propio sentido de los premios a la formulación, orientación y desarrollo con que se conciben y ponen en práctica. Son cuestiones todas ellas de no poca enjundia, pues en el fondo generan problemas graves de forma y contenido, y tal vez sea porque no se tiene muy claro qué es lo que se quiere..., qué se busca con ellos y hacia donde se orientan. Por ahora se observan algunas cuestiones de forma bastante objetiva: que están, de una u otra, forma politizados y muy directamente relacionados con la cosa política, e institucionalizados por parte de la Mancumunidad y los Ayuntamientos; y no faltan quejas tampoco desde el ámbito de las críticas hacia los medios de comunicación, que a veces su independencia está debilitada por la proximidad o lejanía (más proximidad que otra cosa) a los políticos y las instituciones, subvenciones, apoyos, etc. Tampoco parece que haya consenso en cuanto al desarrollo de los espectáculos de entrega, que no acaban de gustar por muchas razones (desorganización, cutrez en el contenido, protagonismos, premiados, etc.). Inevitablemente inciden en ello las premisas anteriores, es decir, quiénes promueven estos premios y para qué, que es la cuestión primordial.
Pienso sinceramente que la cuestión debe plantearse muy seriamente desde el fondo. Personalmente creo que no es malo que existan estos premios, y pueden tener un gran sentido si están enfocados adecuadamente; y éste, a mi entender, debe ser el de favorecer una conciencia comarcal, el de apostar entre todos por una colectividad vinculada por lazos históricos y que cohabita en un mismo espacio geográfico; unos vecinos que han generado unos principios culturales que les singularizan dentro del marco provincial cordobés, andaluz , español y europeo; defender una tierra que vive bajo unos mismos parámetros socio-económicos y precisa del impulso de todos para apostar, de forma decidida, por un futuro que represente la defensa de los valores culturales y señas de identidad; y el impulso hacia formas de desarrollo compatible con el medio rural que nos define. Los Pedroches somos esencialmente gentes de pueblo (sanas), con un marco físico precioso y con una forma de ser que nos define; y ello lo queremos defender al ultranza sin menoscabo de unos adecuados niveles de bienestar y desarrollo sostenible. Creo que estos son en general los presupuestos básicos de la comarca, pero es neceasrio y fundamental que se asienten algunos aspectos de relieve, como la inminente necesidad de potenciar la conciencia de comarca. A veces se nos olvida que se trata de un concepto nuevo y reciente, pues a pesar de convivir en un mismo marco geográfico no hemos tenido todos un idéntico pasado; no ha existido una homogeneidad socio-económica y ni una identidad cultural; ni por supuesto un sentido de unidad en los planteamientos actuales, buscando nuestra definición de Pueblo singular y propiciando un mismo futuro. Ha sido en las últimas décadas (s. XX) cuando se han suscitado los mayores atisbos de hacer comarca, empezando por las formas más simples (el propio nombre) y propiciando intereses económicos, políticos, culturales, etc. Sin embargo, queda aún un largo camino por hacer, pues falta unidad de acción y de concepto, sobran encontronazos entre pueblos e instituciones, protagonismos, reiteraciones en actos, etc. En definitiva, debemos buscar un encuentro que verdaderamente aúne posiciones a todos los niveles, y que se conforme un horizonte de intereses válidos para todos. Efectivamente, no es cosa de un día.
Bajo estos presupuestos teóricos, expuestos de forma sumaria y a bote pronto, habría que entender el Premio de Encina de Los Pedroches. Pienso que aunque es un acto pequeño y puntual puede favorecer el sentimiento de comarca, y pergeñar progresivamente esa conciencia que precisa ir asentando y definiendo la población de Los Pedroches. Tal vez los premios en sí mismos no sean, ni deban ser, más que una simple escusa para potenciar lo que interesa, que es impulsarnos como colectivo y sentirnos unidos, con unos mismos objetivos, con unos mismos horizontes de futuro que puedan servirnos para para andar a diario en este mundo globalizado. Desde este planteamiento, los objetivos parecen nítidos, pues se trataría simplemente de propiciar entre TODOS un espacio (físico y espiritual) común, y por ello es imprescindible que se implique un abanico más amplio y distinto de actores en la formulación y desarrollo de los premios (asociaciones, vecinos, colectivos, etc.).
Por otro lado, el cambio y la dinamización de enfoque supone también nuevos objetivos respecto a los premiados o aquiénes se quiere premiar. Si el gran objetivo es la COMARCA hay que definir muy bien lo que se busca en sentido amplio: pues hacer comarca no solamente es figurar más en los períodicos, o salir en más fotos..., o personas prestigiadas por grandes títulos (catedráticos, etc.); creo que son muchas las personas que a diario viven y defienden el espíritu de la tierra con sus trabajos, propiciando el desarrollo económico y cultural, etc.; la excelencia a menudo está más en lo cotidiano de lo que nos pensamos, pues son las personas que realmente levantan los pueblos y naciones. No quiero decir con ello que no se deba premiar o valorar a quienes de forma evidente han alcanzado un determinado estatus (académico, institucional, económico, etc.), que obviamente deben de ser merecedores en ocasiones de los susodichos galardones; pero no solamente por los oropeles del título o de la política. Creo que sobre todo hay que vincular muy especialmente la excelencia personal y profesional con el espíritu de comarca, con la defensa de nuestros intereses y el impulso social y cultural de nuestra tierra; con el afán de esas personas por ensalzar con humildad y modestia nuestros valores sin estar esperando dádivas ni prebendas institucionales. Lo que sí parece claro es que en tales decisiones deben intervenir una mayor variedad de criterios y personas, y no es tan difícil premiar a los más destacados en lo que nos interesa a todos. Desgraciadamente no son muchas las personas que, anualmente y a diario, brillen con luz intensa sobre los demás en la defensa de nuestros intereses comarcales.
La gala de entrega se mejorará en la medida en que lo anterior esté comprendido y se formulen unos premios de Los Pedroches con un auténtico sentido. Si hemos definido bien los objetivos, y nos reunimos amblamente con un fin comarcal (en el que se puenden hacer planteamientos muy dispares), ya se han conseguido algo; si además las personas elegidas son el resultado de unos criterios válidos y aceptados por todos, establecidos de acuerdo con nuestros intereses, pues se consolidará y pretigiarán los premios y a los premiados; sobre todo por ser personas excepcionales, con la excelencia de su actuación por delante, y siendo modelos a seguir en la lucha y defensa de nuestra tierra. Todo ello hará, como digo, que la gala gane en forma y en contenido, que si ahora no lo tiene es precisamente por que camina a la deriva, sin una definición clara de lo que se quiere.
Así pues, entiendo que debemos empezar por lo primero, que no es otra cosa que establecer una mesa amplia y general (no los de siempre, los políticos de la foto y los personajes que se juntan para cuestiones de cultura) de debate para establecer qué es lo qué queremos y como debemos de hacerlo. El premio Encina de Los Pedroches, no obstante, no debe se ser más que un pequeño pilar de toda una intensa labor que debe de comenzar a realizarse en pro de la comarca. Es nuestro futuro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Totalmente de acuerdo! Una buena reflesión que debería servir a los promotores de los Premios Encina de Los Pedroches.

QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES

QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES
Vista Parcial de la Manifestación en la Estación de Villanueva