El tren de la ilusión tal vez se
haga realidad bien pronto; y tal vez la ilusión del tren nos deje en la desazón
de la realidad. Nunca se sabe. Después de tantos años embargados en la quimera,
la verdad nos puede herir hasta la cristalina de los ojos. Conseguir algo que
tanto queremos y defendemos, a lo que tanto aspiramos, nos deja un tanto descolocados;
aunque simplemente sean migajas. Primero, porque sería una victoria impensable
hace décadas, y aunque se haya demorado los kirios,
y hayamos dejado hasta los sombrajos del alma, confirmaremos que aunque derrotados por los políticos (escabrosos
en sus lides) se puede afirmar que con la razón y la fuerza de la unión sigue
siendo válido el dicho popular (Pueblo unido). Esa es la primera parte que tal
vez nos satisfaga un tanto. La segunda menos, pues no será tanto como pensábamos;
menos de lo que querríamos; y nada de los que anhelábamos en Justicia. Pero
algo es algo, diremos. Desgraciadamente el sabor agridulce se puede aún amargar
bastante cuando la realidad supere la ficción, y las estadísticas del Rápido (AVE)
nos muestren sus entrañas descarnadas. Nosotros nos afirmaremos en nuestros
derechos y dignidades como ciudadanos, y asentiremos que la Justicia existe. La
pena es que desgraciadamente, me parece, el mundo en el que vivimos se mueve
por otros ruedos que a veces nos desagradan, que van mucho más allá de las
palabras bonitas y de los ideales. Quisiera equivocarme mucho. Sí. Quisiera que
el nuestras esperanzas se cumplieran en la mayor parte, pero sobre todo que el
anhelado AVE cumpliera ese papel que tanto pronostican los entendidos enfilando
cauces de progreso y desarrollo. Quisiera, claro que sí, que fuera una puerta
abierta de verdad y entrara y saliera el aire fresco a todas horas, y que tuviéramos
razones acreditadas para defender lo nuestro. Pero, sinceramente, a estas
alturas del fragor de la contienda veo mucha desilusión y desamor. Mucho
conformismo y empeño acomodaticio a lo que sea. Tal vez lo nuestro era una
ilusión; tal vez solamente era una quimera para remover los corazones y
sentirnos vivos. Tal vez todo fuera verdad, acaso cierta, y solamente nos quede
despertarnos del sueño en que vivimos. Quizás algún día, dentro de muchos años,
recordemos este combate simplemente con romanticismo.
viernes, 7 de febrero de 2014
QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES

Vista Parcial de la Manifestación en la Estación de Villanueva