viernes, 7 de febrero de 2014

La ilusión del Tren


El tren de la ilusión tal vez se haga realidad bien pronto; y tal vez la ilusión del tren nos deje en la desazón de la realidad. Nunca se sabe. Después de tantos años embargados en la quimera, la verdad nos puede herir hasta la cristalina de los ojos. Conseguir algo que tanto queremos y defendemos, a lo que tanto aspiramos, nos deja un tanto descolocados; aunque simplemente sean migajas. Primero, porque sería una victoria impensable hace décadas, y aunque se haya demorado los kirios, y hayamos dejado hasta los sombrajos del alma, confirmaremos que aunque derrotados por los políticos (escabrosos en sus lides) se puede afirmar que con la razón y la fuerza de la unión sigue siendo válido el dicho popular (Pueblo unido). Esa es la primera parte que tal vez nos satisfaga un tanto. La segunda menos, pues no será tanto como pensábamos; menos de lo que querríamos; y nada de los que anhelábamos en Justicia. Pero algo es algo, diremos. Desgraciadamente el sabor agridulce se puede aún amargar bastante cuando la realidad supere la ficción, y las estadísticas del Rápido (AVE) nos muestren sus entrañas descarnadas. Nosotros nos afirmaremos en nuestros derechos y dignidades como ciudadanos, y asentiremos que la Justicia existe. La pena es que desgraciadamente, me parece, el mundo en el que vivimos se mueve por otros ruedos que a veces nos desagradan, que van mucho más allá de las palabras bonitas y de los ideales. Quisiera equivocarme mucho. Sí. Quisiera que el nuestras esperanzas se cumplieran en la mayor parte, pero sobre todo que el anhelado AVE cumpliera ese papel que tanto pronostican los entendidos enfilando cauces de progreso y desarrollo. Quisiera, claro que sí, que fuera una puerta abierta de verdad y entrara y saliera el aire fresco a todas horas, y que tuviéramos razones acreditadas para defender lo nuestro. Pero, sinceramente, a estas alturas del fragor de la contienda veo mucha desilusión y desamor. Mucho conformismo y empeño acomodaticio a lo que sea. Tal vez lo nuestro era una ilusión; tal vez solamente era una quimera para remover los corazones y sentirnos vivos. Tal vez todo fuera verdad, acaso cierta, y solamente nos quede despertarnos del sueño en que vivimos. Quizás algún día, dentro de muchos años, recordemos este combate simplemente con romanticismo.

 

QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES

QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES
Vista Parcial de la Manifestación en la Estación de Villanueva