La llegada del AVE a Los Pedroches nos ha pillado desvanecidos y a contrapié. Claro que lo esperábamos de un día para otro, pero de otra manera. Después de una larguísima andadura…, después de un camino sin fin…, después de una cuesta empingorotada de muchos vericuetos…, al fin llegamos arriba desfallecidos y sin aliento. Arribamos a la cima sin resuello siquiera y sin darnos cuenta de que hemos legado, porque finalmente hemos alcanzado la meta y no te esperas el desenlace de inmediato. Aquí arriba te quedas como atolondrado y sin aliento, mirando a los lados con incredulidad y un poco de desconfianza después de tamaña empresa. El tren de alta velocidad ha sido para nosotros más que una aspiración una ilusión irreal, que hasta hemos creído inalcanzable a pesar de desearla y dejarnos la sangre en el intento. La ficción de la consecución ha sido tanta, que en los últimos envites de los políticos y coros de la Corte ya no se hacían siquiera ni reivindaciones (de cuantos, cómo, tipos…) concretas de horarios o costes, sino simplemente esperar la limosna como fuere. Los ciudadanos hace tiempo que perdimos el pulso a las instituciones, que saben bien como templar ánimos y tienen paciencia más que sobrada para soportar bravatas que simplemente se quedan en el aire. Ahora veremos el AVE con unas lentes deformantes al tenor de unas aspiraciones cumplidas, de unos anhelos minimizados, de unas perspectivas plagadas de incertidumbre…, y de un futuro que tal vez no se corresponda con nuestro retrato robot plagado de satisfacción y esperanza. En todo caso, lo que sí ha quedado demostrado es que la comarca se alzó como nunca, por primera vez unida, para luchar por un ideal que más que una quimera de fondo representó el nacimiento de cordón umbilical rubricado por una conciencia colectiva. No es poca cosa. También ha sido importante la perseverancia en el empeño, que aún teñido de contrapuntos y desengaños ha servido para fortalecer los lazos y enseñarnos que las grandes aspiraciones tienen un coste, pero finalmente se pueden alcanzar. Aparte de los objetivos perseguidos, y el sinuoso camino, también hemos aprendido mucho de los políticos, que los conocemos más a fondo y sabemos lo que son, de sus mentiras y falacias, su falta de respeto y consideración, oportunismo, manipulación y grosería. De sus aristas y angulosidades hemos aprendido bien las lides de la política y la lejanía con nuestras necesidades. Seguro que nos siguen engañando y encandilándonos en la carrera de nuestra vida con hipnotismo de serpiente, pero no será porque no conozcamos muy buen los trucos del animal, de la cesta y de la flauta. Mañana será un día histórico para nuestra comarca, aunque la gesta del AVE habrá que recordarla como una pugna al infinito durante más de un lustro. En la Estación deberían poner una exposición intemporal de esta agonía que, a estas alturas, parece ya casi histórica y sujeta al desgaste de la perspectiva. Desgraciadamente hoy, en vísperas de las primeras paradas del tren, nos encontramos exhaustos y con el sabor agridulce de un fruto que nos sabe raro al paladar. De momento carecemos de la sonrisa exultante de un gran logro, que se nos ha quedado en una mueca un tanto insulsa y desconcertante, aunque tengamos el rostro de la obra maestra de la Gioconda.
Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad. Mostrar todas las entradas
sábado, 29 de marzo de 2014
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Los Yelos
En estas últimas madrugadas, cuando el sol apunta aún a lo lejos, y el manto blanquecino del rocío y la escarcha de los pilones de la vaqueriza me amenazan, es cuando más libre y decidida me siento en el oficio. En esta dureza del tajo, que muy pocos conocen, es donde se quebrantan voluntades y salen a flote los verdaderos amores; y sentimientos ciertos. Porque hay que amar este oficio y agarrarlo bien de cerca en lo más tremendo de la jera (¡como el abuelo!), que es donde te tienta la carne y el espíritu. Con la luz tenue en el horizonte, y la soledad de la noche aquilatada, hay que ser gigantes decididos en lo nuestro y tener bien templado el corazón. Haces las cosas con firmeza y buen tesón porque te gustan; porque amas la tierra y al ganado; porque la naturaleza cumple como debe, y debe llover y helar cuando es el tiempo; y nevar y solear por la mañana cuando el sol, allá en alto ya desperezado, quiere sentar su mandamiento aunque sea débil. Los días fríos de mucho rigor marcan muy bien las diferencias entre unos y otros convecinos de mi pueblo: para algunos simplemente les sirve para hablar del tiempo, y poco más; a otros para romper la monótona comodidad de su existencia en ese pequeño lapsus de desplazamientos apresurados, bien tildados de guantes y bufandas; y hay quienes simplemente lo ven en el telediario (¡uf, como está el tiempo!). Una servidora no se queja de nada en absoluto, porque el tempero (bueno o malo) viene incluido en la tarjeta de presentación desde el principio; más bien me ocurre lo contrario, pues me alegro –a pesar de las dificultades e inconvenientes, claro– y satisfago de poder sortear con suficiencia, y buen humor en lo posible, estos pequeños obstáculos teñidos de normalidad. Ves cómo cambia la naturaleza y sigue su ciclo como debe, alterando pastos y caminos, nublándose la atmósfera de noche como un paredón que oculta intrigas y senderos de misterio. Y es un lujo apreciar con aquiescencia la naturalidad del ciclo estacional. La secuencia del día es admirable cuando se coge la jornada por la punta..., ¡y ves rotar hasta la tierra en sus desmanes!; sin perder el ripio de la vida, volviendo al tenor de su destino. Hoy tocan yelos, ¡y sean bienvenidos!, porque hielos y nieves arrastrarán año de bienes (dicen). Que falta nos hace.
viernes, 19 de octubre de 2012
Frisando la perfección
Será necesario, que no lo dudo, pero a mí no me gusta. Seguro que se me echan encima parientes y allegados, vaqueros y ganaderos de todo género y condición, pero tengo mis razones; y a la crítica me arriesgo. El concurso morfológico del ganado frisón me deja siempre un saborete agridulce. Me refiero, claro está, a las jornadas y concurso que estos días se celebra en Dos Torres para valorar el ganado en esos rasgos que califican lo mejor de la cabaña ganadera vacuna: en este caso la vaca frisona Holsteins (18-20 de octubre). No quiero tirar piedras para mí tejado (pues sería una insensatez), y soy consciente de que es buena la selección del ganado, la búsqueda de mejores resultados en la producción y la cuida genética; resulta obvio que todos los que trabajamos y vivimos de la leche buscamos los mejores beneficios y rendimientos de nuestra actividad, y sería absurdo negarlo, o apostar por lo contrario. Sin embargo, que vacuo, insulso y desconsiderado me resulta la observación de parámetros del avalúo morfológico, ¡qué frío y aséptico!, colocando las vacas como simples objetos para examinarlas milimétricamente en el tamaño, forma y morfología de las ubres, el ángulo podal o la milimétrica de los pezones; la buena genética como criterio selectivo y un sinfín de razones de los calificadores. Están bien –dice Vero– y así tiene que ser para avanzar hacia lo mejor, pero a mí me da grima deshumanizar de esta manera los animales. La realidad es muy dura y difícil de digerir, porque para quien convive con todas ellas a diario cuentan muchas más cosas, muchas más verdades y valores del animal. Que no son máquinas. ¿Quién me dice con sinceridad que no tiene ningún valor la alegría constante de la vaquilla Pinta, que corretea desde el amanecer salpicando de gracia la corrala?; ¿quién calificará mal a la Pachona, que reflexiona como nadie, que calla y asiente comprendiendo todo cuanto se le dice?; ¿quién se atreve a porfiar a mi Estrellada, que cuida del cercado y siempre está atenta de todo cuanto ocurre? Eso no lo miran los calificadores..., ni las estadísticas; ni se contiene en las genealogías ni en los cómputos de leche, pero vale un mundo cuando vives entre animales. No todo es dinero ni mejora. Ni perfección ganadera ni redituación de los factores productivos. Vamos a llegar muy pronto a la completa selección y tecnificación del sector (dieta alimentaria, morfología...), a la deshumanización de la vaqueriza, como autómatas de un proceso que se aleja un sinfín del concepto de la ganadera que me gusta ser. Como dice el refrán, para gustos hizo dios los colores. A mí, tanta perfección me causa desazón. Y después de todo el esfuerzo los precios de la leche por el suelo.
domingo, 9 de septiembre de 2012
En fiestas

Claro que no es fácil trasmitir a los foráneos el ambiente y el espíritu de nuestras fiestas grandes. Nada que ver con las celebraciones festeras urbanitas, sin ser mejores ni peores. Aquí no hacen falta grandes alardes de pirotecnia, pues el jolgorio está servido de forma natural. En el pueblo se siente la fiesta con una intensidad muy grande, con una emoción sobrecogedora, y en las calles el pálpito de toda la vecindad es admirable por doquier. Mucho más allá de las estampas tradicionales, que a todos nos gustan y embargan por se tan nuestras, lo que más me emociona es ver un espíritu de afabilidad y cordialidad que es copletamente rompedor: qué buena y que grande es la convivencia cuando ponemos todo y todos de nuestra parte, y durante unas jornadas vivimos como en una nube. Nada ni nadie puede romper el sortilegio de la fiesta del pueblo (¡Ay, la cuesta del molar!), pues los lazos de amistad se fortalecen como barrotes de hierro que nos enredan a todos en el firmamento de la alegría y el divertimento sin límite. Los hijos del pueblo (los de dentro y los de fuera), en un alarde de confraternidad, olvidamos por un rato la malicie del mundo, de las cosas de fuera; las malas noticias y desaliños de la vida. Lo que más me impacta es la plenitud de jóvenes y mayores a un mismo son, pues quizás sea lo que le da mayor personalidad a nuestras fiestas. Los más jóvenes vivimos en una constante y rutinaria esfera de fiesta de fines de semana y botellones improvisados, a cualquier hora, pero cuando realmente te entra el gusanillo en el cuerpo de la fiesta de verdad es ahora, cuando todos estamos metidos de verdad, disfrutando y compartiendo con razones de mucho peso; aunque ya no haya creencias religiosas arraigadas ni motivaciones históricas que nos embarguen. Pero la Historia y el pasado cumplen su papel con una fuerza inmensa, ayundándonos a superar el peso de la cotidianidad. Felices fiestas a todos.
domingo, 1 de julio de 2012
Calle El Toro. Triste y sola


Eso dicen en la capitalita los defenestradores de la razón, al socaire de esa peatonalización de la Calle Mayor que ha alcanzado eco hasta en los mentideros del etéreo espacio internauta comarcal; y expectantes estamos ante tamaña controversia. Tal vez tengan razón los pozoalbenses encaramos en la defensa del Euro al arrimo de la rueda, aunque a mí me parece todo lo contrario. Esta mañana, sin ir más lejos, he paseado con Juani a nuestras anchas por el callejón del delito, y ¡oye, que bien no tenerse que preocupar por los coches, ni las prisas que te imprimen! Claro que no quiero entrar en polémica con quienes comprometen (como dicen) el pan nuestro de cada día, y doctores tiene la Iglesia, pero una servidora (probablemente ignorante en cuitas urbanísticas) entiende todo lo contrario: será más fácil y probable que se estimule el comercio con el vehículo de San Fernando (un rato a pie y otro andando) que con la frenética inercia de la maquinita de rueda; porque yo al menos compró y miro más de esta manera; y al contrario, cuando voy en coche paro puntualmente y completamente de largo sin mirar más escaparates. Más allá de estas diatrabas, que deben tener bien resueltas los geográfos y entendidos, hay que sopesar que la susodicha calle es de todos los pozoalbenses y viandantes de la ciudad, y no únicamente un espacio inteligible desde la perspectiva económica. Pero bueno, ¡Sea lo que Dios quiera!, y el tiempo que todo lo sana dará y quitará razones. A veces hay que caerse para levantarse, y en otras ocasiones andando bien derechos evitamos caernos sin tener que levantarnos. A mí particularmente me gustan los pueblos y ciudades con la mayor naturalidad posible; yo eliminaba el tráfico por completo, los humos y malas formas de tener que tener que andar esquivando obstáculos como en terreno ajeno. ¿No son nuestros pueblos los habitáculos de los hombres para vivir con mayor paz y sosiego? Pues evitemos ruidos, contaminaciones innecesarias y circulaciones que nos interrumpen y dificultan la existencia; sobre todo cuando tenemos la suerte de poseer pueblos con pequeñas dimensiones y son fácilmente transitables de uno a otro extremo. Esa es mi opinión, que a veces también uso de forma desconsiderada la furgoneta con las prisas y luego siempre me arrepiento. Hay que ser razonables, y acostrumbramos a no serlo. La calle Mayor de Pozoblanco que hoy he apreciado no estaba en absoluto triste ni sola, tal vez meditabunda y circunspecta, reflexionando, como cuando una piensa que ha hecho algo malo y en un punto le pica la conciencia. Porque son muchos años con el tránsito rodado a las espaldas y la costumbre hasta se convierte en ley, e incluso en verdad bien asentada sin tener ni pizca de razón. Qué pronto se nos olvida que lo más normal no son los coches en los centros de población, que más que satisfacer necesidades crean superficialides y atamientos. En el silencio vespertino de Pozoblanco una servidora no ha visto tristeza alguna, más bien ha oído el arrullo de los pájaros y la claridad de la mañana sin obstáculo; y hasta un puntito de alegría y felicidad en esos transeúntes que andaban como perdidos (como niños con zapatos nuevos) en ese amplio espacio que acogía con sosiego envidiable de las calles laterales el aire a borbotones. Y cabía mucho. Aún se movía la gente con ese despiste como a quien le toca la lotería y no sabe por dónde le viene. A veces la suerte nos llega de forma inesperada..., y hasta nos preguntamos por los boletos. Qué desgraciados somos. Enhorabuena a los tarugos.
lunes, 23 de abril de 2012
Libros..., siempre
Resulta paradójica, y te deja un sabor agridulce, la estadística de los lectores y la verdad sobre las lecturas. Es cierto que vivimos en una sociedad que posee cada día un mayor grado de cultura, y eso casi nadie lo pone en duda; es verdad que poseemos una escolarización más amplia y existe la universalidad de la Educación en nuestro país y en los de nuestro entorno desarrollado. También tenemos que asentir que la juventud supera –superamos– años luz los niveles culturales de todos los tiempos en términos de medias estadísticas, y eso es un hecho comprobable y encomiable en relación con las sociedades modernas. No obstante hay piezas que no encajan, lagunas grandes que no se entienden y socavones que nos dejan meditabundos. Con las premisas antedichas cabría esperar que un ciudadano medio sobresaliera de forma notoria, y mucho más un alto índice de estudiantes de niveles universitarios que llevan muchos años en la enseñanza; igualmente profesores en la docencia o avezados culturetas que presumen de grandes conocimientos, formación científica y erudición libresca. Sin embargo, a pesar de todo este escaparate tan vistoso y engañadizo, mi antiguo profe de Literatura decía –y le creo a pies juntillas, en esto– que hoy alcanzan muy pocos el calificativo de hombres cultos. Ya sé que eso tiene mucha miga y son palabras mayores, pero resulta creíble que una buena parte de la ciudadanía y de los estudiantes no llegarán actualmente, con todos sus estudios y posibilidades, a conocer a Homero o Virgilio, ni leerán libros completos de Tácito o Marco Aurelio; que cada día resulta más difícil encontrar lectores cultivados con la obra de Petrarca o las letras completas de Baudelaire o Balzac; un buen número desconoce de lleno a Faulkner, Whitman, Camoes o Pessoa. Nuestras carencias son inmensas y a veces no somos conscientes. No sé si vamos por buen o mal camino, si leemos o no leemos lo suficiente, pero nuestras deficiencias son completamente notables. Personalmente me encanta la lectura, pero siento frustración cuando mi hermana Vero me dice a veces, y con verdad, el límite posible de nuestros libros de lectura, teniendo tanto por delante y sabiendo la grandeza de los libros. Con todo disfruto mucho. Pienso que la lectura es el mejor medio para conocer lo más hondo de nuestro mundo; lo más cierto de las personas; las imaginaciones más grandes de la humanidad y los anhelos más increíbles. Solo a través de la lectura se puede andar más largo, y solo por medio de ella podemos conocer lo más nuestro. La lectura es una satisfacción, es un goce..., y hasta una necesidad.
jueves, 15 de marzo de 2012
Espíritu de contradición
Hay personas que llevan dentro el espíritu de contradicción. Son contradicción pura, y se dicen de principios.., y hasta te lo hacen creer ¡Como es la vida! Tan pronto dicen blanco como negro, y argumentan el blanco, el negro y el morao. Puedes encontrarlos en la solana y a la umbría, discutiendo aquí y allá por cualquier cosa, pero siempre postulando y mostrando rebeldía. Hablan ex cátedra y ensalzan las mil verdades a medias, que hacen daño al ignorante y al ingenuo dan la media. Tan pronto dan en el clavo como en la herradura, y como argumentos nunca faltan en los aderezos de la vida, pues ya ves: contradicen y alaban a poetas; critican y secundan a científicos; odian y merodean a políticos, y un sinfín de vericuetos con desmán. Total, con decir que la vida es de colores ¡Bueno va! Porque puede uno ser hoy obispo y capellán, y mañana anarquista y un rufián; torcer y cambiar mil veces de chaqueta... y ser más listo que un chamán. Todo pueden algunos, subir como bajar, hacer amigos de albarda y hasta enemigos de odiar. ¡Que la vida es un suspiro, y hay que saber marchar! Vaya, vaya...Lo malo de esta chufla y bufonada es que hay gente poco critica y callada, gente de buena intención, pero que no dice nada y que se dejan engañar. Son de temer a diario quienes saben mentir bien, quienes malgastan el habla..., quienes dicen blanco y negro, te engañan con to su arte y hasta te esperan mañana. Hay que asentir que tienen habilidad, donosura y buen talante, pero hay que ponerse a resguardo cuando los tienes delante
martes, 13 de marzo de 2012
Plegarias y rogativas

Vaya por delante mi perdón, que es cosa seria. Pero suena a bufa y pandereta en estos tiempos postreros de Carnestolendas. Me refiero a las rogativas que oigo se vienen realizando de forma alegre por nuestros pueblos (Añora) para que llueva. Vale que no llueve y que estamos al borde de la sequía –que especialmente sufro en mis carnes y de mi ganado–, pero de ahí a revivir los escenarios de hace siglos va un punto de diferencia. Un punto muy grande. Cuando se hace de forma sonada y con alharacas pasa de lo pintoresco a la ignominia, transitando por la ingenuidad e ignorancia que pueden algunos aprovechar a poco se lo propongan (medios de comunicación...). No juzgo para nada las creencias religiosas ni la fe de quienes hacen estas plegarias, pero entenderán bien que a estas alturas las encuentro fuera de lugar, completamente candorosas y estrictamente inasumibles. El pensamiento providencialista tuvo su tiempo y lugar, y aunque prevalezca este último hace ya tiempo que la Ciencia demostró que la lluvia cae por razones bien distintas. Obviamente, no quiero entrar en cuestiones metafísicas ni teológicas, que doctores tiene la Iglesia (y me rebatirían, con ayuda de Dios, además), pero creo que hay que guardar las formas mucho cuando objetivamente hay razones que obligan a tener cautela. A no ser que busquemos el espectáculo y la promoción de nuestros pueblos por esta vía, que no deja de ser un camino... (que no apruebo), pero para eso ya tenemos cofradías y hermandades a espuertas. Si no nos atenemos a verdades científicas, y se persiste en el intento, pues ¡ala! A salir todos a la calle cargados de santos, de cruces y con pluviales, que aún están a mano y poco hay que limpiarlos. Seamos serios y no busquemos la mascarada, que la Historia es seria y da disgustos: dice Vero que hubo una vez que de tanto rezar (s. XVII) acabó lloviendo con desmán y se inundó todo durante una semana. Pues eso.
sábado, 10 de marzo de 2012
Claridad..., ha nacido

Las vacas no entienden de Domingos; ni de fiestas ni botellones. La Niña, hija de la vaca Grande, y nieta de la Escuadrilá ha sido madre. Esta madrugada se ha producido de nuevo el milagro de la naturaleza, el nacimiento de una vida que siempre te deja sorprendida, aún con la desazón del incordio y el trajín de una larga paridera. Estos últimos días barruntaba mi padre que la cosa no terciaba en recto, y desde siempre sé que tiene una vista de cuidado; que ve criar la hierba (que decimos en mi pueblo), y por lo bajilis le escuché que la cría no venía bien; que hacía extraños la Niña que no le gustaban ni un pelo. Y el pronóstico se cumplió, pero en mala hora, como siempre pasa. A las cinco de la mañana nos llamó a las niñas (como nos dice cariñosamente, aún veinteañeras) para el parto de marras. La pobre estaba sufriendo con vehemencia y en silencio, porque el becerro venía completamente retorcido y en mala pose. Ya no era posible esperar, ni deliberar a cielo abierto en el paridero de la vaqueriza con luna de rondón. Vero se puso manos a la obra, que tiene un tiento de comadrona como no he visto en la comarca; sabe y entiende más que nadie, y en la experiencia ha ganado ya cátedra. Mi padre la deja hacer porque apaña de verdad los partos difíciles, y le ayuda por detrás con auxilio de cirujano jefe. Primero probamos de pie, abriéndole los cuartos como cuñas y colocando con paciencia aquel escorzo imposible, porque ¡Dios, que mal venía! Finalmente la tumbamos para menguar el esfuerzo del animal que a la hora y media se hacía imposible. Qué sufrimiento de todos, abriendo y apretando, tirando y reteniendo, cambiando...Vero sudaba como un atleta en diez mil metros, secándola yo con tesón y sin estorbo; calmando también al animal con friegas en el cuello, mirando su rostro compungido, exangüe, sin respiración y su mirada exhausta al infinito. Qué manera de echar berrón por los hocicos..., qué tensión más dura de las carnes..., qué calma de mi padre tentando el vientre y serenando al animal. Porque hace falta tesón y calma a un mismo tiempo; parar y arrancar en un instante, penetrar bien las manos y mover con avidez, que el animal se queda trasmutado. Y suda Vero y yo agonizo en frustración completa, que no sé qué hacer..., ¡Que yo no puedo! Tiembla la noche clareada por la luna y el silencio escucha aquel dolor inmenso de la noche. Porque a la vida le cuesta nacer..., y la muerte cauta siempre espera en la sombra atolondrada. Después de dos horas bien cumplidas, por fin puso Vero la Cabeza en situación ¡Que alivio! Para tirar con fuerza y con fricción, sacando al gigantón por las dos patas. Vio el aura de la mañana nuestra sonrisa encontrando al principio de la vida, saboreando un pizco de Esperanza; tentando al destino con fiereza..., pensando que esta partida se la ganas. A fuerza de tesón y de osadía mi hermana consiguió sacar la marca de la vida. ¡Qué bicho, madre, nada me extraña en la vaca la perfidia! Es una becerra mastodonte que al sol mañero pudimos celebrarla. Padre dijo de ponerle el nombre de imperiosa, por eso de la espera y tenernos arrodilladas. Vero sentenció que ¡Claridad! por habernos hecho la luna de campaña. Y así la llamaremos a esta moza, que en el rintintín de la mañana, en poco ya se puso a cuatro patas, miraba obnubilada y casi anda. No ha dado una noche de cuidado, pero bien vale la vida esta de estampa: que se ha cumplido el milagro de la vida y una servidora se ha ganado el pan de la mañana. Acabado aquel calvario los tres nos quedamos como quietos, tomando esa pinta de aguardiente que tomamos en la gera de mañana. Es costumbre sana y buena para empezar la jornada. Aún me tiemblan las piernas, pero tengo la vista muy clara. A más de cuatro finolis, de esos de mochila en ristre, senderistas de pacotilla, y rumiantes de vaguada, les daba mañanas de éstas, con mil dolores de espaldas: ¡quieren vivir sensaciones..., y en la vaqueriza no faltan!
sábado, 3 de marzo de 2012
Mirada de Mujer

Hoy celebramos de nuevo el Día Internacional de la Mujer. De forma reiterada he dicho que no me gustan las efemérides de un día que subrayan las carencias más que las virtudes, las deficiencias más que una verdadera concienciación; y que ponen de manifiesto de forma manida que las desigualdades, injusticias y falsas discriminaciones positivas no son más que un alarde cínico en toda regla de nuestra sociedad. Realzar el día de la mujer no es otra cosa, desgraciadamente, que constatar nuestra inferioridad en el mundo económico, en el ejercicio del auténtico poder y de una mentalidad machista dominante. De un género denostado por la Historia que aún no alcanza principios de igualadad y consideración..., tristemente, porque ¡Cuanto camino nos falta aún por recorrer! ¡Cuanta jactancia nos sobra! Es cierto que hemos avanzado un montón y se camina en la buena dirección, sobre todo en el mundo del desarrollo occidental (que no en la mayor parte del Mundo), pero sigo viendo que las grandes empresas (y las pequeñas, también, excepto algunas valientes) están dirigidas por hombres; prevalecen los varones en gobiernos en los puestos esenciales (véanse los consejos de ministros europeos, las ejecutivas bancarias...), relegando siempre a la mujer a esas calificadas vicepresidencias que aplaudimos con euforia; se sigue utilizando descaradamente a la mujer como objeto sexual (y no al hombre en la misma medida)en los anuncionos y en nuestro entorno (piropos...); en los deportes es descarada la discriminación constante en la proyección masculina que se da al futbol, baloncesto, tenis...; en los toros, el ciclismo, etcétera, etcétera. Y para qué hablar de nuestros pueblos con las cofradías y hermanos que vemos una y otra vez sin rechistar..., porque son hombres y solo hombres los que sustentan la tradición, ¿no? Se vé que ahí no ha llegado aún la igualdad, ni el sentimiento ni los cupos. ¿Alguien duda de que todo esto es la mejor escuela para nuestros niños, que ven y escuchan a diario, que asimilan e interiorizan? Luego, descaradamente, insisten las instituciones y las leyes de que en la escuela se difundan principios de igualdad (ja, ja, ja...), de que celebremos días de la mujer (que no nos queda otro remedio) y que asistamos a las manifestaciones de violencia de género. Triste consuelo y desconsuelo cargado de llando y frustración, porque la dignidad de la mujer se alcanza en el día a día en nuestras familias, actividades profesionales, amistades, instituciones y medios de comunicación. Desgraciadamente quedan muchas décadas para tener tranquila la conciencia.
martes, 28 de febrero de 2012
Orgullo de ser Andaluza

Hace años que da reparo hablar con claridad sobre Andalucía, porque salta la liebre donde quiera que hables. Una buena parte de la gente que oigo está plagada de prejuicios, ideología, falsa humildad, recelos..., y un sinfín de postulados sobre la consideración de andaluces con orgullo. Desgraciadamente la política se ha incrustado en nuestras venas como un veneno que no somos capaces de metabolizar, y unos y otros partidos nos han creado un sentimiento contradictorio: para unos es una catetura provinciana, entalteciendo los valores supremos del estado y de la nación española (como si estuviera en contradicción una y otra cosa); para otros es el signo de identidad de su partido (de forma un tanto excluyente) y, valorando lo andaluz, descalifican a todos aquellos que no ponen el énfasis en lo identitario; un tercer grupúsculo convive con lo andaluz, pero sin subrayar demasiado la bandera y con complejo de serlo, a pesar de que se alardee con la boca chica. La mayor parte de la gente sencilla no entra siquiera en el debate, que está profundamente contaminado y sesgado por todas las partes; pero en el fondo creo que todos nos sentimos andaluces con mucho orgullo, sin necesidad de enarbolar banderas innecesarias (sin menoscabo en usarlas), porque a pesar de las muchas diferencias que nos distinguen a tantos andaluces participamos de unos rasgos comunes que nos definen y singularizan. No sé si tenemos una Historia en común, que es muy discutible en la anchurosa senda del tiempo y del espacio, o un territorio que es inmenso en el solar ibérico (y muy dispar), pero lo cierto es que hay coincidencias marcadas entre todos nosotros para bien. Los ejemplos son estridentes e innecesarios. A pesar de la diversidad lingüística, que es mucha, cuando mis amigas (que somos de Los Pedroches, Málaga y Granada) y yo vamos por el norte de España y Europa nos reconocen al minuto, y nos sentimos orgullosas de tener una forma propia de expresarnos; también cuando observamos que nuestro estilo de vida está muy definido frente a otros espacios y culturas, y no es ni mejor ni peor, pero sí distinto. No es simplemente el topicazo, pues son datos objetivos, con todas las matizaciones que se quiera hacer (que son muchas). Claro que discrepo de esas falsas tarjetas de presentación que nos cuelgan (o nos colgamos) sobre cientos de cosas (alegría, lo mejor del mundo...), pero con la denostación de esa globalidad también va con ello mucho de lo que es nuestro de verdad. Es cierto que el grado de concienciación sincera del andalucismo es retardatario, y las fórmulas políticas fueron precarias, pero nuestros antepasados no vieron ni formas políticas identitarias ni partidos políticos desencantados o descalificadores, y sintieron siempre sus diferencias y rasgos propios; los romanos delimitaron muy bien la Bética, hace mucho tiempo, y no habíamos empezado a andar. No sé si como algo bueno o malo, porque eso depende de muchas cosas, pero yo sí que lo califico de positivo. Estoy orgullosa de mi tierra de Los Pedroches y de los vínculos territoriales y culturales con Andalucía (sin negar otros que también nos tocan), que nos conforman con una serie de características que me gustan, y no reniego de ellas. Creo que no es nada raro –porque como dice Arguiñano– somos lo que comemos: y si hemos nacido aquí, y nuestros caracteres y formas nos los ha condicionado esta tierra, debemos sentirnos al menos reconocidos; si hemos heredado algo de todos los que han vivido y pasado a través del tiempo, pues también será en parte un legado para agradecer. No me gusta el chovinismo, pero tampoco esa desafección que algunos proyectan con miradas ideologizadas (creo) para enaltecer valores nacionales, como si reivindicar Andalucía supusiera entrar en contradicción en algo; sobre todo cuando es bien sabido y reconocido que desde nuestra espina dorsal hasta el último músculo nos unen a la Iberia sempiterna que rota en el globo en asonante entre África y Europa. A mí no me da grima decir que estoy orgullosa de ser andaluza, sobre todo haciéndolo desde lo más hondo que conozco de nuestros antepasados y su dignidad. Para gustos están los colores.
martes, 13 de septiembre de 2011
Cristina Pedroche
La presencia de Cristina Pedroche ha dejado posos diversos, y no todos buenos. La reportera de la Otra Movida (Neox, 9 de septiembre de 2011)vino por fin a Pedroche en sus fiestas (reclamada con reiteración en Faceboock), pero de eso ha salido más bien poco. Opiniones hay para todos los gustos, como colores, pero a mí no me parece la mejor manera de promocionar un pueblo. Por mucho que la tele sea una buena lanzadera hay que escoger las formas, porque lo que va a quedar a nivel nacional es lo que se dice de forma grosera, y eso realmente en este caso favorece poco a Pedroche y la comarca. Es cierto que somos de pueblo, y estamos orgullosos de ello, pero la chica y el programa nos tildaban una y otra vez de catetos, machistas y analfabetos. No vi ninguno de los valores del pueblo, ni sus tradiciones ni singularidades, más que tópicos (la gallina, la mula) poco agradables e inaceptables para quienes vivimos en núcleos rurales. La utilización de las autoridades públicas en programas de chufla es vergonzosa, aunque sea en tono jocoso y por una buena causa, pero creo que hasta ese punto no se deben prestar. Pedroche tiene valores culturales más que suficientes para promocionarse, en lugar de una chica de Vallecas urbanita, sin mérito alguno más que su cuerpo y el porte de graciosilla para ridiculizar a los demás. Vamos, que hay otras cosillas que promocionar y de maneras más inteligentes; si se quieren ciertos resultados, no solamente que suene el nombre asociado a lo peor de los pueblos.
viernes, 24 de junio de 2011
Por San Juan
Las alegrías por San Juan. Y la tradición se ha cumplido un año más. Esta noche se han celebrado en muchos sitios las tradicionales fiestas con hogueras y alegrías de distintos tipos. En el Levante son una tradición de mucho peso, pero a lo que veo cada vez se celebran más en Los Pedroches algarabías muy parecidas, o que intentan serlo. Creo que pasa como con todo, se copian y plagian tradiciones que a veces nada tienen que ver con lo nuestro. Por lo que yo conozco a nivel personal, las cosas de San Juan en mi pueblo se ceñían más que nada a pequeños gestos, dichos y refranes. En mi casa nos lavamos con agua mis fresca y sin impurezas al amanecer; y miramos al sol, que mi padre dice que sale este día bailando. Por ahí veo que otros queman los trastos viejos y otras cosas, pero hacerlo de forma pública creo que se ha puesto ahora de moda. Lo cierto es que se está convirtiendo en un acontecimiento de mucho bombo y platillo, al estar la tele trasmitiendo lo que hacen en otros lugares, que luego se copia. En cierta forma pasa como con todo: Rejuvenecemos todos las tradiciones de una misma manera. En mi profesión y en lo tocante a la ganadería y fincas aún mantenemos cierta tradición en algunas cosillas que seguimos haciendo por San Juan, pero de eso no nos acordamos más que unos pocos que estamos en el ajo.
miércoles, 27 de abril de 2011
Agenda Cultural Intensa

Cargada, muy cargada viene la agenda cultural y de otro género para los próximos días. Para mí tiene especial importancia la Feria Agroganadera, porque no solamente me gusta y disfruto, sino que necesito una buena vara de medir para mi ganado, para comparar y comprar algún semental (que nos hace falta). Toda la ganadería me apasiona, pero especialmente las especies que menos tenemos en la comarca. La variedad de vacuno y sus características son sorprendentes, y cada año vienen de distintas regiones (la gallega, la oscense, las de Ávila, etc.), imponiendose más variedades en la tierra. Vero se vuelve loca comparando producciones y sus potencialidades, y yo me quedo en la superficie con el trapío y el cuerpo del ganado. Luego mi padre decide. Además de la Feria, tenemos conferencias en Pozoblanco; Charlas sobre energía, jornadas de historia..., las fiestas y romerías de varios pueblos, etc. Además de las cruces a la vuelta de la esquina.., el botellón del fin de semana y un sinfín de cosas más. No sé si dará el tiempo para tanto, pero se hará lo que se pueda.
sábado, 23 de abril de 2011
Día del Libro

La abrumadora agenda de Semana Santa y el trabajo diario han dejado casi en un rincón al día del libro, aunque los medios de comunicación le han dado la correspondiente parcela de protagonismo. Para mí sigue siendo esencial que se promueva la lectura y que leamos, porque es la base del lenguaje y de la Cultura. Este año, como los últimos, la promoción y las noticias de los libros vienen asociadas al debate sobre los libros digitales. Es un tema que se trata de soslayo, pero que tiene bastante trascendencia a mi parecer; tal vez se le de aún simplemente una lectura superficial, un tanto anecdótica, pero muy pronto va a cambiar nuestro mundo. De momento, hasta las estadísticas se muestran reacias hacia el invento, subrayando que no parece mucha la incidencia sobre la población y sus preferencias (en términos generales). Creo sinceramente que este es debate es un tanto baladí, porque el futuro viene firme y la tecnología se impone, queramoslo o no. A mi me gusta leer, y sentir el peso del libro, el tacto diferente que tienen las ediciones, las letras, el formato, tampaño etc. Ya sé que es una cuestión cargada de romanticismo, y que se tiene que acabar por razones que todos sabemos: cuestión de peso, de dinero, de eficacia, de tiempo, de mil verdades que no cabe negar. La tecnología nos facilita ya lectores sin peso, sin gasto ocular (como antes decían), con memorias de caballo para llevar cientos de libros; con las letras que tú quieras y el tamaño que mejor te venga. Con el aliciente de las ilustraciones, documentación de autor, contexto, etc., etc. En un recoveco de tu maleta o de tu casa puedes guardar los grandes tesoros de la humanidad; en los viajes viene de maravilla tener a mano cualquier obra de cualquier tiempo; las editoriales te facilitan las últimas novedades a un costo ínfimo..., e incluso tú puedes hacer literatura creativa con cuatro ejercicios que te facilitan para convertirte en un buen escritor. Más claro agua. El romanticismo de la lectura tradicional (aunque me pese) tiene sus días contados, y no podrá competir con el bichito electrónico por mucho tiempo. El tema de las editoriales y promotoras (que se mueven por dinero) me suscita ciertas dudas, pero al igual que los DVD, películas, etc. (de internet) tendrá que encontrar nuevos senderos para obtener beneficios. Cada vez es más acuciante el mundo de la producción literaria en la red, y los monopolios editoriales solo venden barbaridades a costa de la manipulación mediatica de los medios (Tv, famosos, autores de reconocido prestigio, etc.), no por las calidades de los escritores). Un mundo más diverso y menos mediatizado avanzará sin duda por los derroteros del pluralismo, y eso está más en relación con el formato digital. Ja..., Ja, Que ingenua soy..., como si de pronto el Mundo fuera más culto, más selectivo y menos manipulable. Veremos que dicen los tiempos..., de momento..., yo vislumbro al bichito grandes posibilidades. Y me molesta, porque soy lectora tradicional(bueno, le pongo pasión y disfruto).
jueves, 21 de abril de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
Derechos ciudadanos por reivindicar
Es cierto que existen cada día más derechos reconocidos, y las diferencias son abismales con lo que había hace años; sin embargo, también es verdad que son muchas las cosas que aún quedan por hacer, los derechos por reclamar y, sobre todo, la necesidad de concienciarnos de que los ciudadanos debemos tener un trato y una consideración correcta en todo momento. Sin necesidad de reivindicar ni reclamar diariamente. No es ahora el momento de tratar sobre un largo etcétera sobre esta cuestión, pero a veces se olvida: Que los ciudadanos tenemos derecho a vivir en un ambiente saludable (sin ruido y sin humos); que debemos ser tratados correctamente por las instituciones (recibiéndonos) y recibir auxilio y no indiferencia (en las oficinas y en el papeleo...); que no deberíamos ser engañados una y otra vez por los políticos aunque sean ellos los que tengan la sarten por el mando y puedan manipularnos facilmente, no responder de sus actos, etc. Hay también derechos que se ingnoran diariamente y tienen su importancia, y sirva de ejemplo lo siguiente: hoy he ido a Pozoblanco a realizar algunas gestiones, y para no entorpecer más el tráfico por que las obras se prodigan por acá y por allá, he dejado la furgoneta a las afueras y me he ido andando. Pero..., heme aquí y allá, que en los trayectos de obras tenían articuladas soluciones para los coches... (desviaciones de carrile, más o menos, etc.), pero para los ciudadanos no había nada establecido; varios peatones andavamos como podíamos entre los coches y entre los conatos de aceras en obras..., entre los obreros y los escombros. Digo yo que también los ciudadanos (de a pie) tendremos derecho a que se establezcan normas de circulación vial..., a que se operativicen pasos para peatones y alternativas para andar por la ciudad sin poner en peligro nuestras vidas. Porque si esta mañana me ocurre un accidente, los coches llevan todas las de ganar (ante un juicio), pues ellos circulaban por sus carriles (acondicionados por las autoridades). Para quien no han acondicionado nada -o de forma burda- es para los peatones. Pensaran que cuando hay obras los ciudadanos tenemos la capacidad de volar. En cantidad de ocasiones (cuando se pintan o arrenglan fachadas de edificios, etc.) se invaden las aceras de los ciudadanos, y somos nosotros los que una y otra vez tenemos que incorporarnos a las carreteras o carriles de vehiculos para poder pasar...; con el consiguiente peligro de nuestras vidas. Como digo..., tenemos aún que avanzar bastante en los derechos y en la necesidad de tomar conciencia de ellos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES
Vista Parcial de la Manifestación en la Estación de Villanueva




