martes, 12 de febrero de 2008

Los Pedroches en FITUR

Un año más asistimos, no sin cierta incertidumbre, a lo que pasa en esa plataforma mediática turista de FITUR. Me refiero, sobre todo, a esa pléyade de políticos, pseudopolíticos, allegados y paniaguados que observamos una y otra vez con sus manidos y edulcorados discursos enalteciendo las bondades de la comarca, el Open de Tenis de la Ciudad de Pozoblanco, etc. Realmente desconozco la recepción que eso tiene (los discursos, no la plataforma Fitur), ni el aforo de escuchantes, ni la resonancia de esas edulcoradas palabras de todos (uno, y otro, y otro..., etc.). Lo que sí infiero es el coste que eso debe de suponer en presentaciones, gastos, desplazamientos, etc., que debe de ser considerable. Y que conste que pienso que hay que promocionar, pero no de esta manera tan rara. Tal vez compense tanta parafernalia política, tanta puesta en escena y tanto político de verbo fácil y convincente. No obstante, lo que sí creo que es imprescindible, a la altura del s. XXI, poner delante de los contribuyentes las estadísticas de eficacia de todo ese protocolo circense. Creo que en estos tiempos hay recursos e instrumentos suficientes para conocer con precisión quienes nos visitan, qué visitan, su procedencia, sus motivaciones, etc.; así como el origen y naturaleza de sus informaciones para llegar o acercarse a la comarca. Ello nos ayudaría a entender la validez de ese protocolo político de Fitur, o la deshonestidad de esos políticos que se suman al carro, o su imprescindible presencia en Madrid. Repito, me gustaría saber, en términos estadísticos y cuantiosos, concretos y fiables, cuál es el impacto de esta plataforma en nuestra realidad turística.
En otro orden de cosas, me gustaría comentar de nuevo una de las actividades que tanto se pregonan, como es el Open de Tenis . A los próceres de Pozoblanco se le llena la boca diciendo que traemos aquí a las mejores figuras del mundo (no sé si esto será o no cierto). No entiendo qué merito tiene ésto, pues con dinero se puede traer a quien se quiera, pero eso no es sinómino más que de derrroche y fanfarronería descarada. Más desearía que aquí tuvieramos a los mejores del mundo, y que atrajeran sin más al resto, sin dinero de por medio. De esta manera tan burda se pueden traer a la comarca a los mejores cineastas (como ya se hace, vientres agradecidos, que luego compensan con migajas), literatos..., y hasta científicos. Creo que ahí no está la gracia del asunto. Convendría saber cuanto se podría potenciar, a nivel de juventud (y público en general), en deportes, enseñanza, etc. con esos fondos para que de verdad revirtiera en nuestra tierra. Pero esto es bla..bla...bla...

viernes, 8 de febrero de 2008

La sosegada cadencia vital de Los Pedroches

Seguramente, es lo que más me gusta de nuestra tierra. Ese ritmo lento y sosegado de nuestros pueblos que viven y sienten con el latido sereno, tal vez un poco quedo (pero maravilloso), de su existencia. Lejos, muy lejos (gracias a Dios) de esa vertijinosa rutina urbanita que exaspera, con exacerbado dinamismo económico que realmente no enriquece ni el cuerpo ni el alma; de la díscola política que aburre y no nada soluciona (aquí llegan más bien, simples resonancias); y de una cultura repelente y superficial que agobia y homogeniza a las ciudades del mundo sin contienda posible. En cambio, henos aquí a las gentes de Los Pedroche respirando el aire puro de la sierra, con el beneplácito de la llanura, y con la tranquilidad de un Dios en el Parnaso. No es que vivamos, tampoco, ni fuera ni lejos del mundo del desarrollo, que lo tenemos ahí al lado, y en lo esencial en nuestros pueblos y hogares, sino que contamos además con la suerte de una vida plácida y serena, en total sintónia con la naturaleza, con nuestros vecinos (con los que realmente vivimos) y familiares (con los que compartimos). Más, imposible. Puede parecer un cuadro de perfil idílico increíble, humanista e ilustrado, edulcorado con la prosa de una égloga ramplona, pero realmente se trata de una auténtica verdad que a diario disfrutamos y vivimos sin conciencia de ella. Sobre todo cuando una parte de la humanidad se muere en la más triste de las miserías sin solución; cuando la civilización se urbaniza con un ritmo trepidante con anhelos de un no se qué que les embarga. Y cuando se ciernen en el orbe, tantas veces, aspiraciones vanas que están movidas por difusas motivaciones. Vaya aquí, pues, mi máxima gratitud a nuestra tierra y a nuestras gentes, a nuestros pueblos forjados con el tempero de la Historia, de la tierra y de la paciencia, que saben vivir aún (mayoritariamente) con el pálpito de sol.

domingo, 27 de enero de 2008

La Virgen de Luna ya está en Pozoblanco

Tempranera, como nunca, ha entrado la Virgen de la Jara en Pozoblanco (a las siete y pocos minutos). Un año más, el pueblo ha recibido a su Virgen de Luna depués de una extraordinaria jornada campestre, en la que el tiempo ha acompañado sobremanera. Y la comarca entera ha disfrutado, pero sobre todo, y muy especialmente, los hombres y mujeres de Pozoblanco. Un año más se ha cumplido la tradición y los tarugos han reiterado la secular traida de la imagen, que no es poca cosa. El hecho, aparentemente nimio, sobrecoge cuando se piensa con seriedad como año tras año se secunda ese discurso histórico de una imagen que representa los avatares de un pueblopueblo, una tierra entera y una comunidad (mejor dicho, un rito supracomunal); una verdad económica, pero sobre todo un asentamiento cultural y espiritual de primera magnitud. Aunque las bondades de la Jara y sus yerbas y bellotas nos quedan ya muy lejos de nuestro imaginario económico, fueron durante centurias el sustento de nuestra gente, la lucha y la inquietud constante, la garantía de vida; de ello dan crédito los rituales que se generaron para defender el terruño, que aún periviven como caídos del cielo, sin percibir a veces las esencias de ese pasado tan grande que sintetizan. Hoy día sigue la Virgen cooperando en ese espíritu de identidad taruga, en esa integración social y en esa singularidad cultural. Parece mentira cómo los hermanos cofrades dan crédito a una tradición ancestral por los solos vínculos de la sangre y del espiritu. Y es que la antropología y la sociología siguen siendo ciencias de mucho peso. Enrhorabuena a Pozoblanco, que vive su fiesta con el sabor de la tradición más fuerte.

viernes, 25 de enero de 2008

Tiempo primaveral en el Enero de Los Pedroches

Una verdad como un templo, aunque parezca mentira. Hoy por hoy disfrutamos de un magnífico tiempo en la comarca de Los Pedroches: una temperatura muy elevada para esta época del año, y una precariedad pluviométrica que también nos aleja de los parámetros estacionales en los que nos encontramos. Vamos, que el tiempo ayuda para disfrutar del campo y de los magníficos paisajes de nuestro entorno; también para visitar los pueblos de la comarca con su patrimonio y sus programas culturales, tanto en relación con la matanza tradicional como las venideras fiestas de San Blas y la Candelaría; amén de Santa Brígida y Santa Agueda, que también fueron tradicionalmente Santas de la devoción de los lugareños. Para el campo propiamente dicho, pues el tempero este no es nada bueno; aún pueden verse en la mayor parte de los sitios los pajones del pasado estío, y el amarillento que pregona a los cuatro vientos que el agua vertida ha sido mínima y escasa. Simplemente verdea con muy poca intensidad la escuálida sementera, que tampoco puja como debiera a estas alturas del año. No cabe la menor duda de que estamos iniciando un ciclo de aridez que día a día se viene confirmando con mayor contundencia, sin que ello haga mucha mella en las autoridades públicas, que se afanan no pocas veces en no solucionar los problemas de abastecimiento de muchas poblaciones del espectro ibérico. De momento, en lo que ahora nos toca, solamente cabe desear el aprovechamiento por parte de los hombres de a pie de esta dádiva de la naturaleza, que aún siendo precaria en lo que debiera, es simplemente maravillosa. Un saludo muy fuerte.

viernes, 18 de enero de 2008

El Castillo de Belalcázar ya es, realmente, de nuestro patrimonio

En la pasada semana se ha producido un hecho, a mi entender, decisivo para la historia del patrimonio histórico y artístico de Los Pedroches: la adquisición del Castillo de los Sotomayor de Belalcázar por parte de la Junta de Andalucía. Las reivindicaciones de los últimos años han obtenido sus frutos, ciertamente, si bien es verdad que se trataba de una dejación estridente por parte de la administración que clamaba al cielo, y que difícilmente se comprendía por parte de nadie, y que antes o después abría de romper aguas; al menos en términos de sensatez y racionalidad si se quiere potenciar la actividad turística y patrimonial en la comarca (que es por donde van los tiros útlimamente en el desarrollo rural de España). Finalmente se ha firmado el día 14 el protocolo de adquisición del castillo por parte de las autoridades públicas. Lo verdaderamente interesante, a partir de ahora, es comprender la auténtica dimensión y proyección de tal medida, que es gigantesca. Evidentemente puede decirse que hay un antes y un después, puesto que este hecho tan notable representa un punto de inflexión incuestionable en la definición de las actividades turísticas y culturales de la comarca. Dicho de otra manera, se ha recuperado uno de los pilares más importantes (junto a Santa Clara) del patrimonio monumental y artístico de nuestra comarca, y ello no debe ser solamente a nivel material, sino cultural y espiritual, con el surgimiento de proyectos engarzados de diferente naturaleza. A partir de ahora es ya mucho más fácil definir y plantear argumentos de comprensión, conservación, restauración, rehabilitación, relación y puesta en valor de este extraordinario monumento. Ante nosotros se abre ya, de forma inexcusable, una nueva dimensión de un patrimonio material que estaba prácticamente muerto y desaprovechado, que únicamente era útil bajo parámetros trasnochados de patrimonio tradicional (ruina romántica, como referente de un pasado histórico medieval). Por delante queda como decimos un gigantesco trabajo de reflexión e intervención de lo que se quiere, cómo se quiere, cuándo, para qué, amplitud, etc; pero en todo caso, ya no queda la menor duda de que de ahora en adelante se va a fraguar una nueva perspectiva para esta comarca que estaba mutilada en lo más grave, en el edificio más prominente y destacado de su patrimonio. Enhorabuena para todos los hombres y mujeres de Los Pedroches.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Feliz Nochebuena para todos Los Pedroches

Un año más nos tenemos que rendir, amablemente, al ritual de la Nochebuena. Léase, al protocolario ceremonial de familia que, desgraciadamente, solamente ya queda para estos fastos. No obstante, aún hoy, lleno de un potente aparato de superficialidades, no deja de ser un acto social lleno de amabilidad, buenas intenciones, y una convivencia de primer orden con la familia; sobre todos para los que a diario no podemos estar con los nuestros. Vayan por lo tanto aquí mis felicitaciones a todos los hombres y mujeres de Los Pedroches, a quienes de una u otra forma convivimos (material o espiritualmente) en este magnífico espacio geográfico de Córdoba. Feliz Nochebuena y Navidad que proclama un nacimiento del niño, del año..., o de cualquier propósito que haga mejor la convivencia entre todos.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Felices Fiestas para Los Pedroches

¡Feliz Navidad a todas las gentes de bien! Puede resultar un tópico, pero necesario en estos tiempos en los que, a veces, ni nos damos la hora. Desgraciadamente, vivimos en una Sociedad en la que mucha globalización e intecomunicación mundial, pero a veces la soledad y el vacío comunicativo entre nosotros es tan grande que da pena. Es chirriante. Cada día perdemos más el protoloco de los rituales sociales más nimios (el hola y adios, la pregunta por la familia, por la tía, etc), y eso sí, somos amiguísimos hasta de Jan sén de China, al que le mandamos E-Mail, pero la vecina de al lado tranquilamente se puede morir un día, que nos pasará desapercibida durante semanas. Vaya aquí pues mi sincera felicitación a todos los hombres y mujeres de Los Pedroches y de otras partes, a quienes aquí y en la forma tradicional (postales en cartón, a quienes corresponda) quiero enviarmes mi deseo de paz y felicidad. Estamos ante unas fechas en las que me gusta sobre todo el buen ánimo y deseo de todo el mundo por convivir, con los mejores deseos para todos; y es que la Navidad propicia, al menos en superficie (que ya es algo), una buena disposición que hace que por lo menos nos creamos (en un instante, fugaz) que podemos vivir mejor, ser más solidarios, más equitativos, mejor pensados, distendidos, más sociales, etc. Lástima que eso no lo sabemos hacer a diario para propciar un mejor clima entre todos. De otro lado, no se puede negar que la Navidad está tan arraigada en base a principios históricos y culturales, una fuerte tradición secular y unas herencias de tipo religioso que han embriagado a hasta la médula a miles de generaciones, y eso tiene un peso muy fuerte (séase o no religioso). Desgraciadamente, hoy día se ha entreverado otra variable de fortísima impronta, y eso es ya detestable por la contundencia con que opera: el consumismo. Los grandes emporios económicos comerciales han comprendido muy bien la veta de la tradición navideña, ensañándose hasta la saciedad y convirtíendolo todo en un mercado de suprema gravedad; sobra ejemplificar por que de todos son conocidos, y todos somos culpables, de los hábiles resortes mercantilistas en el comer y el vestir, en el gastar y tener, en el convidar e invitar, en el regalar, recibir y corresponder, etc.; e incluyo en la intromisión descarada y acuciante de las tradiciones foráneas, desplazando las nuestras, o peor aún, utilizándolas todas para sus negocios; hablo, claro está de ejemplos tan claros como Papá Noé, Cabalgatas, etc. A pesar de todas estas inmundicias humanas, no puede ignorarse que la Navidad es, en alguna manera, un tiempo de júbilo y sosiego para una gran parte de la población; por ello nos debemos de felicitar y corresponder de la manera más humana posible, que es a través de la comunicación, del intercambio, de la solidaridad y ayuda, de los deseos e ilusiones llenos de bondad y prosperidad; a veces, como decía el viejo profesor (una vez que hablé con él en persona y le plantee mis dudas economicisas), son necesarias las luces (aunque sean un gasto, las unas, y las otras muy perentorias) para poder seguir viviendo y ponernos el cielo por bandera; aunque sepamos que está muy largo de nosotros. Vayan pues, reitero, mis mejores deseos para todos vosotros. Sobre todo la salud y la paz, redundando en el tópico, pero también que seamos capaces de tener ilusiones para luchar día a día, para generar con nuestros esfuerzos mejoras y progresos, y que busquemos con tenacidad soluciones a los problemas (muy duros a veces) que nos planta la vida. Pienso que nada es imposible, y no hay nada más fuerte que la fe en algo. Eso, exactamente, es lo que le hace falta desgraciadamente a la sociedad actual, creer en algo de verdad, y saber en qué se cree; hacia donde marchamos y porqué. Otro gallo nos cantaría. Un saludo muy fuerte.

QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES

QUE PARE EL TREN EN LOS PEDROCHES
Vista Parcial de la Manifestación en la Estación de Villanueva